La caída del cabello puede aparecer de forma repentina y generar una preocupación inmediata, especialmente cuando se observa más pelo del habitual al lavar o peinarse. Este tipo de caída brusca, conocida como efluvio telógeno, es una de las formas más comunes de pérdida capilar temporal y el motivo puede variar. En un artículo anterior hablamos de cómo la textura del cabello puede modificar la percepción de la caída; en esta ocasión, queremos ir un paso más allá. Si estás atravesando un episodio de caída intensa o buscas entender qué puede estar ocurriendo, desde Medical Hair te ofrecemos una explicación clara y rigurosa sobre el efluvio telógeno, un proceso temporal que a menudo se confunde con alopecias permanentes y que conviene identificar a tiempo.
¿Qué es el efluvio telógeno?
El efluvio telógeno es un tipo de caída capilar caracterizado por un aumento temporal del número de cabellos que entran en fase telógena, la etapa de reposo del ciclo capilar. En lugar de producirse una caída equilibrada y progresiva, como ocurre en condiciones normales, un número elevado de folículos entra en esta fase simultáneamente. Esto provoca que, semanas después, esos cabellos se desprendan casi al mismo tiempo, generando la sensación de una caída exagerada.
A diferencia de las alopecias permanentes, en el efluvio telógeno el folículo no se destruye; conserva su estructura y su capacidad regenerativa, lo que explica que, con el tiempo, el cabello vuelva a su estado habitual cuando se corrige la causa que desencadenó el desequilibrio.
Cómo se altera el ciclo de crecimiento del pelo
El ciclo capilar alterna entre tres fases: anágena, la fase de crecimiento activo; catágena, la fase de transición; y telógena, la fase de reposo que precede a la caída natural del cabello. En un ciclo sano, cada folículo avanza de manera independiente, manteniendo una distribución equilibrada. El efluvio telógeno ocurre cuando un estímulo interno altera este ritmo y adelanta un porcentaje mayor de folículos a la fase telógena. Como la caída no se produce de inmediato, es habitual que el paciente no relacione el episodio desencadenante con la caída, que suele aparecer dos o tres meses después.
¿Por qué ocurre el efluvio telógeno?
El efluvio telógeno puede desencadenarse por situaciones que generan un impacto notable en el equilibrio del organismo.
Estrés físico o emocional
El efluvio telógeno suele desencadenarse tras situaciones que generan una demanda elevada para el organismo. Infecciones, procesos inflamatorios intensos, fiebre prolongada o intervenciones quirúrgicas pueden alterar el equilibrio interno y provocar que un mayor número de folículos entren prematuramente en fase telógena. Como la caída aparece semanas más tarde, es frecuente que el paciente no relacione ambos momentos.
El estrés emocional también es un desencadenante habitual. Periodos prolongados de tensión, ansiedad o cambios vitales significativos alteran la regulación hormonal y metabólica, lo que puede traducirse en una caída repentina. Aunque no siempre existe un evento concreto, la acumulación de estrés mantenido puede alterar el ciclo capilar.
Alteraciones tiroideas
Las variaciones en los niveles de hormonas tiroideas, tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo, pueden modificar la forma en la que el folículo recibe energía y nutrientes. Esta desregulación afecta a la sincronización del ciclo capilar y favorece que un mayor número de cabellos entre en fase de reposo al mismo tiempo.
Déficits de hierro o ferritina
El hierro desempeña un papel fundamental en el crecimiento capilar, y los niveles bajos de ferritina son una de las causas más frecuentes de esta caída temporal. Cuando el hierro no alcanza los valores adecuados, el folículo pierde estabilidad y acelera su transición hacia la fase telógena. La caída se reduce cuando el déficit se corrige y los niveles vuelven a la normalidad.
Cambios hormonales
El efluvio posparto es uno de los más conocidos. Tras el embarazo, los niveles hormonales descienden de forma brusca y provocan que numerosos folículos que permanecían en fase de crecimiento entren en fase telógena simultáneamente. Otros desajustes hormonales también pueden desencadenar un efecto similar.
Variaciones bruscas de peso y dietas muy restrictivas
Cuando el organismo atraviesa cambios rápidos en el peso corporal o una restricción calórica importante, prioriza sus funciones esenciales y reduce la energía destinada al folículo. Esto explica por qué el cabello puede debilitarse o desprenderse meses después de una pérdida de peso acelerada o de dietas extremadamente bajas en calorías.
Medicación y procesos metabólicos
Algunos tratamientos farmacológicos, así como alteraciones metabólicas que modifican la forma en la que el cuerpo distribuye sus recursos, pueden generar un efluvio telógeno como efecto secundario. En la mayoría de los casos, esta caída se estabiliza una vez el organismo se adapta o el tratamiento se ajusta.
Diferencias con la alopecia androgenética
La alopecia androgenética presenta un patrón progresivo y localizado, con adelgazamiento del cabello en áreas específicas del cuero cabelludo. En cambio, el efluvio telógeno se manifiesta de manera repentina y uniforme. La miniaturización es una característica propia de la alopecia androgenética, no del efluvio. En este último, los cabellos que caen suelen estar en su longitud habitual, sin signos de debilitamiento progresivo. Además, es reversible en la mayoría de casos, siempre que se identifique y se trate la causa subyacente.
¿Cuánto dura el efluvio telógeno?
El efluvio telógeno no es un proceso instantáneo, sino un fenómeno con una cronología característica. Tras el estímulo desencadenante, transcurren entre ocho y doce semanas hasta que la caída se hace evidente. Este margen temporal explica por qué el paciente a menudo no relaciona la caída con el factor que la originó. La fase activa suele durar entre dos y cuatro meses, periodo en el que el desprendimiento de cabello es más visible. Posteriormente, el ciclo capilar tiende a normalizarse y comienzan a aparecer cabellos nuevos, inicialmente más cortos y finos.
La recuperación total puede extenderse entre seis y doce meses según la intensidad del episodio y la situación basal del cabello. Aunque este proceso pueda resultar lento, su naturaleza reversible es uno de los aspectos más importantes para transmitir tranquilidad.
Tratamiento del efluvio telógeno
El primer paso es identificar y corregir su causa, estabilizar el ciclo capilar y favorecer un entorno que permita la recuperación del folículo. Cuando el efluvio está relacionado con un déficit nutricional, como niveles bajos de hierro o ferritina, la corrección de estos valores suele ser fundamental. Ante situaciones de estrés sostenido, la normalización progresiva del entorno emocional permite que el ciclo capilar recupere su ritmo habitual. En el posparto, la caída es una consecuencia fisiológica del reajuste hormonal y tiene una evolución característica.
En Medical Hair uno de los pilares del tratamiento es ofrecer una visión clara del proceso y establecer expectativas realistas. Además, se pueden utilizar terapias para mejorar el entorno del folículo y estimular su actividad, como la mesoterapia capilar en casos seleccionados. Este procedimiento aporta sustancias específicas que favorecen la función del folículo en el periodo de recuperación. Aunque no detiene el efluvio de inmediato, puede contribuir a una mejor calidad del cabello nuevo y a una recuperación más estable.
Los cuidados generales del cuero cabelludo también desempeñan un papel relevante. Mantener una higiene adecuada, evitar peinados muy tensos, reducir procedimientos agresivos y proteger el cabello de factores externos ayuda a conservar la salud de la fibra durante el proceso de recuperación.

Qué esperar
La recuperación no siempre es lineal. Es habitual que, incluso después de detenerse la caída intensa, el paciente continúe observando variaciones en la densidad, especialmente cuando los nuevos cabellos se encuentran en diferentes etapas de crecimiento. Los primeros signos de mejoría suelen aparecer con pequeños cabellos cortos, más visibles en la línea frontal o en la parte superior del cuero cabelludo. A medida que pasan los meses, estos pelos ganan grosor y longitud, y la densidad general mejora.
Es importante comprender que la recuperación puede ser lenta y que algunos factores, como nuevas situaciones de estrés, enfermedades o cambios hormonales, pueden influir en la estabilidad del ciclo capilar. Una valoración periódica permite verificar que la evolución sea la adecuada y ajustar las recomendaciones si es necesario.
Preguntas frecuentes
¿El efluvio telógeno causa calvicie permanente?
No. El folículo permanece intacto y conserva su capacidad para producir cabello cuando se estabiliza el ciclo capilar.
¿Puede repetirse?
Sí. Si se repite el estímulo desencadenante, como episodios de estrés, déficits nutricionales o desajustes hormonales, puede aparecer nuevamente.
¿Cuándo debería consultar a un especialista?
Cuando la caída es muy intensa, persiste más de cuatro meses, se acompaña de síntomas en el cuero cabelludo o genera dudas sobre si puede coexistir con otra forma de alopecia.
¿Es posible tener efluvio telógeno y alopecia androgenética a la vez?
Sí. En algunos casos, ambas condiciones pueden coincidir. Por eso es importante una valoración médica para distinguirlas y orientar el tratamiento.
En Medical Hair te ayudamos a entender tu caída capilar
En Medical Hair abordamos el efluvio telógeno desde una perspectiva integral. Sabemos que la caída repentina puede generar dudas e incertidumbre, por lo que dedicamos tiempo a explicar de forma clara qué está ocurriendo y qué se puede esperar en cada fase del proceso. Nuestro enfoque combina la valoración médica con el seguimiento de la evolución, de modo que cada paciente pueda comprender su situación, recibir orientación individualizada y recuperar la tranquilidad durante la recuperación. Acompañar, informar y ajustar el tratamiento según las necesidades de cada caso es la base de nuestro trabajo.
Referencias consultadas
Efluvio telogénico. (s. f.). Blogs Quirónsalud. https://bit.ly/4sAMTqL










